18 de 30 (2021) - Cigrarras
El día soleado tenía de fondo el sonido de muchos insectos. No sabía exactamente si llamarlos grillos, cigarras o chicharras; Viole me miraba confundida. "Creo que no es lo mismo, fácil nos quedamos con que son chicharras", comenté.
Paseábamos por un malecón y el tiempo avanzaba, aunque tenía la impresión de que no era necesariamente así. Sentía que el sonido de las cigarras parecía una súplica para que la luz del sol durara más tiempo, aunque ellas no durarían más que eso.
Viole me preguntó: "¿En qué piensas? Te veo ensimismada desde hace mucho rato".
"Quizás pienso en todo y en nada", respondí, "sobre todo en este canto que no cesa. Me pregunto si es necesario tanto canto y no parar. ¿Por qué? ¿Para qué? Estoy segura de que tiene un propósito. Son muchos años los que permanecen bajo la tierra. Un buen día deciden que es tiempo de salir. ¿Por qué? Tantos años en oscuridad, sales aún cuando sabes que cantarás por unas horas y cuando se apague el sol, te apagarás con él".
Viole respondió a tan larga y medio profunda reflexión: "Un biólogo nos podría explicar qué sucede". Moví la cabeza y ella completó la frase: "No tenemos a uno, así que nos toca interpretar".
Atiné a decir que pienso en su canto como un mensaje de lo fugaz que es la vida y lo importante que es cantar mientras podamos. En ese preciso momento vino a mi mente la canción "Como la cigarra" de Mercedes Sosa, “Cantando al sol, como la cigarra, después de un año bajo la tierra, igual que sobreviviente que vuelve de la guerra”. Esta parte de la letra me hacía mucho sentido y empecé a cantarla. Viole no tardó en acompañarme en coro, ambas solo sonreímos. Por un momento hubo una conexión de amistad profunda y como si una alma vieja me mirara a través de sus ojos, reconocí que en algún momento de la vida nos conocimos. De pronto estábamos ahí, sonriendo en un malecón, con el sol ocultándose, mucho calor, cigarras y cantos. Terminamos el día, cantando al sol, como la cigarra.
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