14 de 30 (2021) - Comienzos
Mientras no se detengan mucho tiempo, los zancudos fingirán que no están aquí; pero si se detienen, recuerden usar repelente. Esto les ayudará mucho a ahuyentarlos. Si no usan repelente y se detienen, se arriesgan a que esos zancudos los ataquen. Los dejarán con miles de picaduras y de toda su aventura solo quedará el recuerdo de lo mucho que los picaron", dijo don Isuiza mientras avanzaba en su pequeño bote en medio de los aguajales, transportando a Karol y Lali, quienes acababan de llegar.
Por la noche, ni qué decir, escucharán ruidos de aves en medio de la selva y hasta podrían creer que se trata de criaturas mitológicas, quizás el tunche o el chullachaqui, ¡sí! —decía don Isuiza mientras soltaba una gran carcajada.
Ambas jóvenes habían llegado a este lugar para buscar inspiración y practicar la acuarela botánica en un entorno natural. A medida que se adentraban más en el bosque, comenzaban a dudar si habían tomado la decisión correcta, pues cada historia que compartía don Isuiza con ellas era más tenebrosa que la anterior.
Karol, al ver a Lali con un rostro de evidente miedo, le tocó la pierna, buscando evitar que don Isuiza se diera cuenta de su temor. Después de todo, eran dos mujeres adentrándose por primera vez en la selva, sin tener una idea clara de qué tipo de personas y especies encontrarían.
Karol recordaba lo difícil que había sido estar en la ciudad todo este tiempo. Su única aspiración era salir de la ciudad para reconectar con su arte en espacios abiertos, esta vez, en la selva. Al buscar compañía para su viaje, Lali no fue su primera opción, pero decidió no tomarse más tiempo pensando en alguien más. Recordó que cuando llamó a Isabel, su ex novia, ella respondió de inmediato con un sí rotundo, sin preguntar por el destino ni el tiempo que permanecerían allí. Karol, sorprendida y emocionada, comenzó a organizar el viaje , pero nunca entendió sus cambios de ánimo y su mal humor, ni cuando decía "fluir" y no era más que un manojo de miedos tratando de huir, o cuando usaba su signo zodiacal como excusa. Karol nunca entendió esas asociaciones, ni que Isabel se ocultara detrás de ellas para evitar hablar de lo que realmente importaba entre ellas.
De repente, regresó al presente. Estaba con Lali y don Isuiza, atravesando los aguajales casi al anochecer. Los sonidos de los animales comenzaban a transformarse en algo que le recordaba a películas de terror. En fin, ahí estaba, adentrándose en la selva con una mujer que apenas había conocido hace un mes y que se aventuró a viajar con ella sin siquiera conocerla. Le atemorizaba todo. Su mente estaba llena de recuerdos de Isabel, que se entremezclaban con los sonidos de la selva y las historias de don Isuiza.
De pronto, escuchó: "¡Hemos llegado!" Karol miró a su alrededor y encontró mucha paz, con la mano de Lali tomándola con fuerza y una gran sonrisa dibujada en su rostro.
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