16 de 30 (2021) - No estar aquí
Tengo mucha curiosidad sobre la necesidad que aparece en el ser humano de perderse en algún momento de su vida o el anhelo de hacerlo. No querer estar para nada y para nadie, sea cual sea el motivo. Simplemente, quiere no estar aquí. Al decir "no estar aquí", puede significar muchas cosas, ya sea espacio o tiempo. La gran mayoría viaja para perderse, sin saber que en ese escape puede encontrarse.
Por ejemplo, Claudio, quien en algún momento fue mi profesor, nos contaba lo importante que era para algunos hombres y mujeres peregrinar, meditar o incluso someterse a la difícil tarea de vivir consigo mismos sin escuchar ni tener la oportunidad de ver a otros, solo hacia afuera, con ningún otro pensamiento más que el propio. ¡Qué difícil! Uno entra en un desierto para perderse en sí mismo y, si es posible, encontrarse en ese viaje. Claudio contaba que aquellas personas que finalmente se han encontrado y comprendido todo, tienen la gran capacidad de curar. Quizás el hombre que se reveló ante el sistema que lo rodeaba en ese tiempo, de quien se decía que podía multiplicar panes y curar enfermos, no había hecho más que al verse perdido, darse cuenta de que todo lo que buscaba en esa pérdida estaba con él. Tuvo que estar sometido a condiciones extremas para poder verse a sí mismo al borde y poder encontrar algo que ninguno aún llega a comprender por completo.
La forma en que mi profesor narraba este bello proceso, que finalmente es humano, no pretendía incluir ningún fundamento religioso en él, sino el hecho de que comprendiéramos cómo el perderse era el inicio de muchos saltos cualitativos y cuantitativos de pensamiento y acción.
En tal sentido, no hace mucho que vengo buscando literatura, no científica, que me lleve a comprender con mayor claridad este deseo, que en más de una ocasión se ha presentado en mí. De hecho, no ha faltado las veces en que haya huido o me haya aislado por largas temporadas de amigos, familia y otros espacios con la intención de no saber nada de nadie.
Hace poco leí un libro en el que mencionaba lo difícil que es reconocer el estadio medio donde uno deja de ser crisálida y empieza a transformarse en mariposa. Hasta el momento, no ha sucedido que se pueda encontrar el punto exacto donde esa criatura pueda verse como mitad mariposa y mitad crisálida. Uno simplemente ve la linda mariposa y si intenta abrir la crisálida, verá un gusano podrido por dentro. El proceso de transformación, en su gran mayoría, pasa por la descomposición, un proceso en sí mismo violento y que da cuenta de lo doloroso que es el proceso de transformación y el encontrarse en ella. La mariposa en griego significa "psyche", es decir, alma. ¿Seremos capaces de encontrar esa alma?
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