17 de 30 (2021) - Ser menstruante

“Hoy me siento indispuesta”, “estoy enferma”, “estoy con la regla” estas y  otras frases mas he usado y por qué no decir que usamos para no tener que decir “”Estoy menstruando”. A pesar de que se nos diga que los tiempos han cambiado, el tabú en torno al tema persiste. 


A partir de los 11 años o incluso antes, estamos esperando a que suceda en cualquier momento. Las emociones son encontradas, temor y ganas de que llegue ¡ya!. El primer recuerdo que me viene a la mente de esa ansiada espera, es que mis amigas siempre decían que pronto serán mujeres, yo me preguntaba ¿por qué? ¿Acaso no somos mujeres ya?. Luego venían los murmullos y la clara diferencia que generábamos cada vez que nos enterábamos de que alguna de nuestras amiguitas estaba menstruando. Teresa, mi amiga de primaria y secundaria empezó a llevar sus toallas higiénicas en una bolsa de color negro para que nadie supiera se encontraba menstruando; sin embargo todas sabíamos que Teresa estaba menstruando por más que ella quisiera ocultarlo. La mirada de mis compañeros hacia Teresa también cambio, ya no era vista del mismo modo que nosotras, incluso algunos decían ella ya es mujer. 

Recuerdo regresar a casa y preguntarle a mi madre ¿qué significa ser mujer? ¿Acaso no soy mujer?. De seguro mi madre se asustó con la pregunta porque no me respondió, siguió con sus labores y me dejó con la curiosidad. Miles de asociaciones venían a mi mente. 


Cuando la menstruación apareció por primera vez, dibujé con un lapicero rojo el tamaño de la mancha que vi en mi ropa interior, sobrepasé varias veces el lapicero en mi mano para indicar la intensidad de la sangre, corrí donde mi madre y le dije que mi ropa interior tenía una mancha de sangre similar a la que había dibujado en mi mano. Ella entró a su cuarto y volvió a salir traía en su mano una toalla higiénica, recuerdo que usaba la marca serena, me dijo estas son las serenas y tienes que ir al baño quitar los cintillos de pega pega y colocarla la parte blanda hacia arriba para que pueda absorber el sangrado. Estuve controlando cada 10 minutos el sangrado, para saber si era momento de cambiar la toalla higiénica. La forma en como transmitía a mi mamá mis preocupación por cuándo debo cambiar mi toalla era volviendo a dibujar sobre la imagen inicial el tamaño de mancha de sangre y esconder mi condición menstruaste con mi padre y mi hermano, sin entender por qué. Entiendo que no en todas las familias sucedía lo mismo, algunas de mis amigas comentaban que sus papás estando en Trujillo ciudad, los papás sacaban a sus hijas a comer o les regalaban flores porque ya eran mujeres. En mi caso simplemente se ocultaba 


Cuando empecé a menstruar más prohibiciones se agregaron a la lista, no podíamos tocar la planta de rocoto ya que si lo hacíamos la planta se podía secar y morir, no podías tocar sal y una larga lista de no, lo único que me agrada era no tocar agua fría y no participar de la clase de educación física.  

Con el tiempo me acostumbre a la menstruación y los dolores que llegaban con ella, aceptarlos con normalidad, ocultar menos mi estado, pero si era necesario no hablar de ello. Para evitar que comentaran que me encuentro sensible por mi periodo, que todo me molesta por mi periodo. 

Poco a poco fui conociendo a muchas mujeres que rompían paradigmas con respecto al ser menstruante y el maravilloso ciclo que existe mes a mes. A mirar nuestra humanidad sin sentir que no queremos algo que es parte de. Acabo de tener un bloqueo, pero retomaré el tema, mis cólicos están siendo muy fuertes. 

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